Hoy vamos a hablar de bienestar. Del Estado del Bienestar, concretamente. Así que leedlo rápido, porque quizá cuando lleguéis al final del artículo ya no quede sobre lo que disertar. Este artículo realmente es una revisión de una práctica universitaria que, en los términos que se maneja, me temo peca ya de obsoleta. Sin embargo, los principios y dinámicas que se revelan en su análisis sí permanecen, y nos sirven para extraer algunas conclusiones interesantes. Por hemos realizado unos cuantos cambios para ti, exigente lector. De nada.
Para empezar, ya el título de dicha práctica “Las clases medias” haría que muchos ideólogos de izquierdas se arrancasen los ojos de cuajo, así pues lo sustituiré o entrecomillaré cuando sea menester. Para curarme en salud, aclararé de antemano que, en efecto, si bien a fecha de los textos en los que se basa este artículo (31/05/2009 y 04/04/2010 respectivamente) quizá sí podríamos hablar aún sin miedo de trabajadores que, por nivel de renta, por su situación y precepción social o nivel de consumo gozaban de un nivel de vida sustancialmente diferente (de “clase media”) de otros trabajadores misérrimos que viven en la más absoluta desesperación, despreciados por la sociedad.
